Para abrir nuevos caminos hay que inventar, experimentar, crecer, romper las reglas, equivocarse y….divertirse. Mary Lou Cook.
Andaba leyendo a esta escritora estadounidense, comprometida activista de la paz, para escribir en mi otro blog sobre ese tema cuando me encontré con esta frase. Me llamó especialmente la atención porque en estos días me habían pedido que escribiera sobre cual era el origen de mi forma trabajar y vivir la obstetricia.

Evidentemente en el origen, hace 20 años, está la vivencia del trabajo en la selva boliviana, del acompañamiento de cientos de partos en condiciones puramente naturales que me llevó al convencimiento de que ésta era la manera mas segura y gozosa de parir, y que en nuestro país es la que debíamos mostrar y promover. En aquel momento, en nuestro entorno, con una práctica del parto totalmente medicalizada, con la costumbre de tratar a las mujeres según el caso como ganado o como niñas caprichosas abrir ese camino no fue fácil. Mirando hacia atrás creo que, como dice Mary Lou, conseguimos abrirlo a base de inventar, experimentar, crecer, romper las reglas, y, sobre todo, divertirnos.
Dentro de unos días estrenaremos en el Hospital Nuevo Belén una magnífica unidad de parto de baja intervención, a la que yo he sido prácticamente invitada “a mesa puesta”. Encontrarme con la posibilidad de trabajar en un entorno arquitectónico prácticamente perfecto para el parto, con una directora médica que comprende y estimula esta forma de hacer las cosas, en un hospital en el que el personal comprende que la máxima calidad va asociada al máximo respeto me tienta a pensar que estoy por fin completando el camino.
Pero en nuestra profesión y en nuestro mundo hay todavía muchos caminos que deben ser abiertos, y eso me regala muchas más oportunidades para inventar, para experimentar, para crecer, para romper las reglas (confieso que esto me gusta especialmente), para equivocarme y, sobre todo para disfrutar y divertirme.

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