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	<description>parto natural, parto respetado</description>
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		<title>Viajar durante el embarazo (1): el avión</title>
		<link>http://www.nacentia.com/blog/?p=495</link>
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		<pubDate>Wed, 16 May 2012 05:05:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Regina Cárdenas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Embarazo]]></category>

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		<description><![CDATA[Ahora que empezamos a hacer planes de vacaciones surgen muchas dudas sobre cómo los viajes pueden afectar al embarazo. Y la forma de viaje que más preocupación genera es el avión. Las compañías aéreas, de hecho, suelen plantear una serie &#8230; <a href="http://www.nacentia.com/blog/?p=495">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ahora que empezamos a hacer planes de vacaciones surgen muchas dudas sobre cómo los viajes pueden afectar al embarazo. Y la forma de viaje que más preocupación genera es el avión.<br />
Las compañías aéreas, de hecho, suelen plantear una serie de restricciones, y es importante preguntarles con antelación. Aunque varía de unas a otras, por lo general son las siguientes:<br />
-Sin limitaciones hasta la semana 28<br />
-A partir de la semana 28 es necesario llevar un informe de la ginecóloga o la matrona que confirme las semanas de gestación y que certifique que no presenta complicaciones.<br />
-No se permite volar a partir de las 37 semanas (o de las 33 en el caso de embarazo múltiple).<br />
Desde el punto de vista médico, no hay ninguna evidencia ni ningún protocolo que recomiende no volar durante el embarazo pero, como siempre, es imprescindible individualizar cada situación. Hay trastornos del embarazo, o enfermedades crónicas previas de la madre que pueden empeorar en estos viajes: en una embarazada con anemia importante aumenta el riesgo de hipoxia fetal, en una gestación múltiple el riesgo de parto pretérmino, en una hipertensión del embarazo es más probable la progresión a preeclampsia, y en caso de placenta previa aumenta la probabilidad de hemorragia severa. En las diabéticas aumentan tanto las hipoglucemias como las hiperglucemias, y es importante ajustar las dosis de insulina en los viajes largos.</p>
<p>Cuando el embarazo cursa de forma saludable y sin complicaciones podemos planear nuestros viajes en avión con tranquilidad, pero siendo conscientes de que en estos casos, aunque con poca probabilidad, también pueden surgir problemas:<br />
-Mayor riesgo de parto prematuro<br />
-Mayor riesgo de tromboembolismo venoso: debido a la inmovilidad, la baja presión de oxígeno y la baja humedad, que en conjunto favorecen la congestión venosa y la deshidratación. Para evitar esto debemos tomar siempre una serie de medidas de prevención: movilizarnos durante todo el vuelo (a ser posible cada 30 minutos), evitar la deshidratación incrementando la ingesta de agua (soy consciente, por propia experiencia, de lo incómodas que resultan las consecuencias de beber mucho en un vuelo, dadas las condiciones habituales de los aseos&#8230;, pero es importante beber bastante), evitar la ingesta de cafeína y , por supuesto, de alcohol, llevar medias de compresión mediana especiales para embarazadas (mejor de las que llegan sólo hasta la ingle) siempre que los vuelos duren más de cuatro horas, y, en todas las embarazadas que tengan cualquier problema que aumente en si mismo el riesgo de trombosis, valorar la administración de heparina de bajo peso molecular.<br />
-Mayor exposición a la radiación: sólo en el primer trimestre y en mujeres que vuelen con mucha frecuencia. La radiación que se recibe en un solo vuelo es mínima, pero existe un efecto acumulativo si se viaja mucho que puede sobrepasar el máximo recomendado. Para compararlo con el riesgo de otras radiaciones: la dosis de radiación de una radiografía simple es de 0,1 mSv, la acumulada de 10 horas de vuelo es la mitad: 0,05, y se ha estimado que no hay malformaciones fetales ni restricciones en el crecimiento por debajo de 50 mSv.<br />
- Baja saturación de oxígeno, causada por la menor presión de oxígeno en el aire ambiente del avión: no ocasiona problemas al feto, que tiene mecanismos compensatorios que le hacen mantener niveles óptimos de oxigenación, pero en las embarazadas aumenta el esfuerzo circulatorio y respiratorio.</p>
<p>A modo de resumen: en ausencia de complicaciones podemos planear tranquilas nuestras vacaciones en avión, pero es importante conocer los potenciales riesgos y como manejarlos para ahorrarnos sustos innecesarios. </p>
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		<title>El papel del padre en el parto</title>
		<link>http://www.nacentia.com/blog/?p=488</link>
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		<pubDate>Wed, 09 May 2012 06:00:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Regina Cárdenas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Parto]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando yo era residente, en mi hospital no dejaban que los padres estuviesen presentes en el momento del parto. Podían hacerlo en la sala de dilatación, pero cuando se pasaba a la mujer al paritorio su pareja tenía que irse &#8230; <a href="http://www.nacentia.com/blog/?p=488">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando yo era residente, en mi hospital no dejaban que los padres estuviesen presentes en el momento del parto. Podían hacerlo en la sala de dilatación, pero cuando se pasaba a la mujer al paritorio su pareja tenía que irse fuera. Con los años, afortunadamente, esto ha cambiado. Pero hay algo que sigue sin estar demasiado claro: ¿Cuál es la figura del padre en el parto?<br />
Sobre esto hay opiniones de lo más diversas. Hay quienes defienden (no son pocos, sobre todo en ámbitos &#8220;muy naturales&#8221;) que el hombre no tiene que tener papel alguno en ese momento, que el parto es algo esencialmente femenino, y que deben ser mujeres quienes acompañen a la madre en ese momento. Yo no comparto ese criterio. Creo que el parto, salvo situacones excepcionales (y muy respetables, por cierto) es un acto de pareja, como lo fue engendrar al niño, como será quererle, criarle, cuidarle, educarle y acompañarle para siempre.<br />
El problema que si es cierto que se plantea es que la mujer está biológicamente preparada para el parto. Todo en nosotras alcanza su sentido corporal pleno en ese momento. El cuerpo se ha ido transformando durante todo el embarazo, nos hemos ido haciendo madres día a día durante esas largas 40 semanas, física, psicológica y afectivamente madres, Y en el momento del parto se produce una auténtica explosión hormonal, que hace que todo en nosotras se vuelque en ello.<br />
Pero en los hombres no ocurre nada de esto. El tiempo del embarazo transcurre para ellos con ilusión, pero sin transformación física ni psíquica alguna que les prepare especialmente para el momento del parto. Y, de repente, se encuentran en esa situación, en la que ella, como madre, se comporta de manera instintiva, y en la que a ellos no hay mucho instinto que los guíe.<br />
Hay hombres ilusionadísimos por participar al máximo en todo el proceso, de hecho en ocasiones me han pedido ayudar a sacar ellos mismos al niño. Y hay hombres que tienen claro que en el momento del expulsivo prefieren salir del paritorio. Ninguna de estas actiudes determina en si misma que sean mejores parejas, o que vayan a ser mejores padres, y ambas actitudes hay que respetarlas.<br />
Yo tengo la suerte de haber estado en miles de partos, he visto de todo (y no os imagináis hasta qué punto &#8220;de todo&#8221;), y tengo claro que un padre que acompaña de una manera adecuada a la mujer hace que el porceso del parto sea más eficaz y más fácil. Y quien, con toda su buena voluntad, hace lo contrario de lo que ella necesita, hace las cosas más complicadas de lo que en realidad son.<br />
Por eso creo que los hombres deberían prepararse para acompañar eficazmente a las mujeres en el parto. Descubrir y comprender aquello para lo que ni su cuerpo ni su instinto les han preparado, pero que va a ser, probablemente, el momento más importante de su vida.</p>
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		<title>Problemas de salud sexual</title>
		<link>http://www.nacentia.com/blog/?p=480</link>
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		<pubDate>Wed, 02 May 2012 07:19:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Regina Cárdenas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ginecología]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy subo al blog un artículo que acabo de leer. Me ha parecido interesante porque cada vez son más las mujeres jóvenes con problemas importantes en el ámbito de la sexualidad, y casi sin excepción se atribuyen a problemas psicológicos &#8230; <a href="http://www.nacentia.com/blog/?p=480">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy subo al blog un artículo que acabo de leer. Me ha parecido interesante porque cada vez son más las mujeres jóvenes con problemas importantes en el ámbito de la sexualidad, y casi sin excepción se atribuyen a problemas psicológicos y se derivan a sexólogos. Yo, sin embargo, casi siempre que veo en la consulta a alguien en esta situación encuentro un problema físico real y evidente en el origen de la dificultad sexual. Este que traigo aquí es un pequeño ejemplo. Hay muchas más causas.</p>
<p>Una investigación de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, ha revelado que aquellas mujeres que montan habitualmente en bicicleta pueden ver reducida su sensibilidad genital y contraer más riesgo de sufrir problemas de salud sexual, algo que previamente ya se había comprobado en hombres. Además, y según los resultados del estudio, que publica en su último número la revista &#8220;Journal of Sexual Medicine&#8221;, estos problemas son especialmente más frecuentes cuando el manillar está más bajo que el sillín.<br />
En los estudios realizados en hombres, se había observado que la bicicleta puede causar trastornos genitales y disfunción eréctil, principalmente por la presión que ejerce el sillín sobre la zona genital, ya que comprime el área del perineo, afectando a arterias y nervios importantes para el funcionamiento sexual.<br />
Sin embargo, también entre las mujeres que utilizan la bicicleta o toman clases de &#8216;spinning&#8217; se estaban dando casos de adormecimiento y pérdida de sensibilidad en el área genital cuyo origen no se había analizado.<br />
Para ello, la doctora Marsha Guess, autora del estudio, y su equipo realizaron un seguimiento a un grupo de mujeres que realizaban trayectos de al menos 16 kilómetros a la semana en bicicleta, durante 4 semanas al mes. Las participantes llevaron sus propias bicicletas al laboratorio para poder analizar las posturas que adquirían a diario, y compararon el efecto de diferentes tipos de bicicletas, con diversas posiciones de asientos y manillares, para evaluar la presión en el suelo pélvico de las ciclistas.<br />
El análisis midió la sensación genital de las participantes en micrómetros (una milésima de milímetros) utilizando un estesiómetro, un instrumento para medir la sensibilidad táctil. También se llevaron a cabo mapas computacionales de la presión que ejercía el asiento y se compararon ambas mediciones.<br />
Los resultados mostraron que el factor que producía el mayor impacto en las participantes era la posición del manillar. Las mujeres que utilizaban bicicletas que tenían manubrios ubicados a nivel más bajo que el asiento tenían una mayor presión en el perineo y una menor sensación en el suelo pélvico, entre el ano y la vagina.<br />
Según ha explicado Guess en declaraciones a la BBC, cuanto más bajo esté el manillar en relación con el asiento, más debe inclinarse hacia adelante la mujer, lo que hace que se coloque un mayor peso corporal sobre el perineo. De hecho, el problema se vio más exacerbado en las participantes que utilizaban el llamado manillar caído, con el que las manos deben colocarse aún más abajo y la ciclista debe inclinarse mucho más que con otros manillares.<br />
&#8220;Básicamente mostramos que puede haber factores de riesgo modificables asociados a las mujeres ciclistas&#8221;, ha explicado la directora de la investigación, que reconoce que se deberán hacer estudios más amplios para corroborar tales asociaciones.</p>
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		<title>Un parto de nalgas</title>
		<link>http://www.nacentia.com/blog/?p=476</link>
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		<pubDate>Mon, 23 Apr 2012 19:23:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Regina Cárdenas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Parto]]></category>

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		<description><![CDATA[No suelo colgar en el blog testimonios de mujeres a las que hemos acompañado en el parto. Me parece una mezcla de autobombo y exhibicionismo por nuestra parte. Pero el de Silvina es un caso especial. Un precioso parto de &#8230; <a href="http://www.nacentia.com/blog/?p=476">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>No suelo colgar en el blog testimonios de mujeres a las que hemos acompañado en el parto. Me parece una mezcla de autobombo y exhibicionismo por nuestra parte. Pero el de Silvina es un caso especial. Un precioso parto de nalgas. La intención de ella al ofrecernos su experiencia y la mía al publicarla es abrir esa posibilidad a mujeres que se encuentren en la misma situación.<br />
El relato es una gozada. Disfrutadlo!</p>
<p>EL PARTO MÁS LINDO DEL MUNDO, DE NALGAS  <br />
Iba a tener a mi segunda hija y estaba decidida a que el parto fuera natural, sin intervenciones ni anestesias, quería que el parto fuera completamente mio. Tenía mucha confianza en mi capacidad de parir y en la capacidad de Regina y el equipo de Nacentia para acompañarme en ese momento tan especial. Sin embargo, no iba a ser tan sencillo: Gaia estaba de nalgas. Con el apoyo de Regina y de Begoña intenté una rutina de ejercicios para ayudarla a darse la vuelta. Pero tras una exploración hacia la semana 37 pudimos comprobar no sólo que seguía de nalgas, sino que ya se había encajado en esa posición. Dado que las condiciones eran buenas Regina me propuso que podíamos intentar un parto vaginal si yo quería. Me dijo que un parto de nalgas sin complicaciones era “bellísimo” y que todo podía salir bien. Por supuesto, siempre estaba la opción de una cesárea ante cualquier complicación. La verdad es que me sentí muy feliz de no tener que renunciar a mi deseo de un parto natural y no me costó mucho decidir que quería intentarlo. Además tenía el apoyo incondicional de Marcelo y ambos estábamos de acuerdo en este sentido. Sí es verdad que tuvimos que sobreponernos a los miedos que nos transmitían algunas personas de nuestro entorno, para quienes lo más seguro era una cesárea, que es “lo que se hace habitualmente en estos casos”.<br />
 <br />
Así es como con mucha ansiedad llegó el gran día. Era un lunes y el día anterior había cumplido las 40 semanas. Me desperté de la siesta con la sensación de que la bolsa se había roto. Al ponerme de pie comprobé que efectivamente comenzaba a perder líquido. Fui rápido al baño y me tranquilicé al ver que el líquido no estaba teñido de meconio (lo que me había sucedido en el parto de Sofi, mi hija mayor). Entonces llamé al móvil y me dijeron que era mejor que me acercara por allí para ver cómo estaba todo. Ya en la clínica me estaba esperando Alejandra, quien me acompañaría en mi parto por su experiencia en estos casos. Vimos por monitor que Gaia estaba muy bien pero yo no tenía contracciones, así que Alejandra me propuso que me quedara ingresada para pasar la noche allí y estar cerca “por cualquier cosa”. Cené muy liviano (ya no tenía mucho hambre porque empezaban a molestar las primeras contracciones),  miramos un rato de tele y tratamos de dormir. Mientras Marce dormía plácidamente en el sofá yo dormitaba de manera entrecortada. Notaba cómo esa molestia leve que sentía a intervalos irregulares se iba acentuando y se hacía cada vez más frecuente. Sólo lograba dormir durante 25-20-15 minutos entre una y otra contracción, pero hacia las 6 de la mañana el dolor empezó a ser más molesto y ya no pude dormir. Hacia las 7 de la mañana vi que el tiempo entre contracciones no llegaba a los 10 minutos, así que llamé a Maribel que me vino a buscar para acompañarme a la habitación de Nacentia. Los escasos 100 metros que tuve que caminar se hicieron muy largos y mi marcha muy lenta, porque cada pocos minutos tenía que apoyarme en la pared para aguantar la contracción.<br />
 <br />
Una vez en la habitación Maribel me exploró para ver cuánto había dilatado y con un tono suave me dijo que, según le parecía, el cuello aún no se había borrado. Entonces me desesperé: ¿Cómo era posible que no hubiera dilatado nada? Después de una noche de dolor y con contracciones regulares, frecuentes y dolorosas!!!!!! ¿Qué me esperaba entonces hasta alcanzar los 10 cm? Pero Maribel siguió explorando más y comprobó para mi alivio que en realidad la presentación era bastante posterior -por eso no se dejaba sentir con facilidad- y ya había dilatado 6 cm!!!!! El desconcierto se convirtió en alegría, porque los 10 ya no quedaban muy lejos: de nuevo me sentí capaz de hacerlo.<br />
 <br />
La última fase de dilatación la pasé con la compañía de Alejandra y Maribel alternando posiciones para aliviar el dolor: sentada en la pelota de goma, recostada en la bañera con agua tibia, otra vez la pelota… el dolor se fue haciendo cada vez más intenso y difícil de soportar. Los dolores entre una contracción y otra eran tan fuertes que comencé a desesperar otra vez y a pensar que no podría lograrlo. Marcelo fue mi gran sostén físico y psicológico: a él me abrazaba cuando venía la contracción, con amor y ternura me sostenía cuando flaqueaban mis fuerzas, y en los 2 o 3 minutos de descanso entre una contracción y otra me alentaba diciendo que faltaba menos y que lo iba a conseguir. Cuando estaba a punto de tirar la toalla y pedir la epidural apareció Regina para animarme diciendo que lo estaba haciendo súper bien, otra vez fuerzas para continuar. Con la nueva exploración: ya estaba en 10 cm!!!! Enseguida sentí ganas muy fuertes de pujar… había iniciado la última fase del parto.<br />
 <br />
Sentir que Gaia estaba cerca me llenó de fuerzas y energía. El dolor continuaba siendo muy intenso, pero fui probando distintas posiciones en la cama y era sorprendente cómo variaba la sensación de dolor con cada una: estar acostada boca arriba era una tortura porque multiplicaba el dolor. La sensación mejoraba si me ponía de lado, pero no encontraba posición cómoda para mis piernas. Probé entonces ponerme a cuatro patas y fue un gran alivio, porque la tripa ya no hacía presión sobre mi cuerpo y me sentía con más fuerzas para pujar. Fueron unos 45 minutos de estar de cuatro, con contracciones regulares y sintiendo cómo Gaia iba saliendo muy lentamente, centímetro a centímetro, con cada contracción. Primero el culete asomado, después el culete fuera, luego comenzó a salir el torso más las piernas flexionadas (qué dolor! cómo ardía! La presión era tan grande que parecía que iba a desgarrarme por completo…) Yo estaba cansada y dolorida, pero al mismo tiempo tranquila: el monitoreo frecuente indicaba que Gaia estaba muy bien, todo marchaba como en un libro de teoría, y Alejandra y Regina estaban cerca para darme ánimos y decirme que todo iba perfecto. Finalmente, aprovechando una contracción y a base de mucha fuerza (y muchos gritos!), terminó de salir el torso y las piernas… qué alivio… desaparecía la sensación de ardor… ya sólo quedaba la cabeza… Entonces me ayudaron a darme vuelta e incorporarme boca arriba, era cuestión de un par de contracciones y Gaia estaría por fin en mis brazos. Un último esfuerzo, pujar con fuerza, ya sale… por fin!!!!! De repente el éxtasis: Gaia estaba sobre mi pecho, sin llorar, con los ojos muy abiertos y mirándome fijamente… era hermosa, su cara rosada y perfecta (claro, el culete había abierto el camino y tenía los moratones correspondientes).  Fue amor a primera vista. Rápidamente olfateó mi pecho, se acercó al pezón, se prendió con gran maestría y empezó a succionar con tal fuerza que me sorprendió su instintiva sabiduría…<br />
 <br />
No pude parar de llorar de felicidad, de emoción y también de orgullo: lo habíamos logrado!!!!!!!!!! Todo había salido perfecto (no tenía ni el más mínimo desgarro!), Gaia estaba sobre mi pecho y sentía su piel muy suave sobre la mía… era la mujer más feliz del mundo!!! Gracias Marcelo por tu amor incondicional y por darme fuerza y seguridad. Y gracias Regina, Alejandra, Begoña, Maribel y Raquel por acompañarme para hacer posible una de las experiencias más hermosas de mi vida!!!<br />
 <br />
Quiero compartir esta experiencia con mujeres que puedan estar en la misma situación, porque merece la pena asumir el “riesgo” de confiar en nuestra sabiduría instintiva y en nuestra capacidad de parir. Se trata simplemente de escuchar nuestro ser más profundo, nuestra esencia de mujer y madres&#8230;<br />
 <br />
Silvina</p>
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		<title>El cordón sigue latiendo</title>
		<link>http://www.nacentia.com/blog/?p=471</link>
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		<pubDate>Wed, 18 Apr 2012 05:23:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Regina Cárdenas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Parto]]></category>

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		<description><![CDATA[Una de las recomendaciones de la OMS para la asistencia del parto es mantener el cordón latiendo entre la madre y su bebé hasta que espontáneamente cese ese latido. Algo tan simple puede aportar beneficios muy importantes al recién nacido. &#8230; <a href="http://www.nacentia.com/blog/?p=471">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una de las recomendaciones de la OMS para la asistencia del parto es mantener el cordón latiendo entre la madre y su bebé hasta que espontáneamente cese ese latido. Algo tan simple puede aportar beneficios muy importantes al recién nacido.<br />
Durante los minutos (generalmente entre 2 y 10) que se mantiene ese fuerte vínculo entre madre e hijo se produce la transferencia contínua de sangre oxigenada. Con ello el recién nacido recibe un aporte de oxígeno similar al que tenía dentro del útero. Hay niños que aún no han terminado de salir completamente y ya lloran con fuerza y se oxigenan intensamente. pero en otros casos, en partos largos o dificultosos, al bebé le cuesta iniciar el llanto y los movimientos respiratorios. El cordón latiendo entre madre e hijo va a permitir que éste permanezca oxigenado, y con el paso de los minutos, poco a poco, de forma dulce y tranquila, comienza a recobrar la fuerza y el movimiento hasta que llora con ganas.<br />
Si en casos como éste no mantenemos el cordón latiendo nos vemos obligados a realizar maniobras de reanimación y de oxigenación artificial al recién nacido.<br />
Pero a demás de la transferencia de oxígeno, el latido mantenido del cordón supone la transfusión de una pequeña cantidad de sangre (cantidad variable, claro está, según el tiempo que dure el latido). Este aporte extra de sangre ayuda a prevenir la anemia del recién nacido.<br />
Hoy en día hay padres que deciden recoger la sangre de cordón para la conservación de las células madre. En estos casos los laboratorios insiten en que la cantidad que se recoja sea la mayor posible para garantizar un número de células madre suficientes para que puedan ser utilizadas. Cuando esto ocurre el pinzamiento del cordón debe ser lo más precoz posible, porque sólo de esa manera lo encontraremos lleno de sangre y se podrá hacer una extracción suficiente.<br />
Como resulta evidente, la recogida de sangre de cordón para su conservación es incompatible con mantener su latido hasta que ceda espontáneamente, ya que una vez que esto ocurre prácticamente no que da sangre en su interior.<br />
Yo nunca entro en la decisión de los padres de si conservar o no las células madre, pero siempre que tenemos ocasión de charlar de esto previamente al parto, lo que si les pido es que en el caso de que veamos que el niño nace cansado y sin fuerza para iniciar rápidamente sus movimientos respiratorios mantengamos la oxigenación necesaria a través del cordón, que no rompamos esa unión que permite una reanimación natural del recién nacido tan importante para él en ese momento</p>
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		<title>El problema del RH -</title>
		<link>http://www.nacentia.com/blog/?p=467</link>
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		<pubDate>Mon, 09 Apr 2012 05:21:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Regina Cárdenas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Embarazo]]></category>

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		<description><![CDATA[La incompatibilidad entre el grupo sangíneo de la madre y del padre sólo se produce en aquellos casos en los que la madre es RH- y el padre RH+. El grupo (salvo raras excepciones) no tiene importancia, A,0, AB, B&#8230;. &#8230; <a href="http://www.nacentia.com/blog/?p=467">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La incompatibilidad entre el grupo sangíneo de la madre y del padre sólo se produce en aquellos casos en los que la madre es RH- y el padre RH+. El grupo (salvo raras excepciones) no tiene importancia, A,0, AB, B&#8230;. es indiferente cual sea el de cada uno.<br />
El asunto es algo complejo de explicar, pero voy al menos a intentarlo.<br />
El RH es una molécula que existe en la superficie de los glóbulos rojos de las personas que son +. Podemos imaginarlo como una antena que le saliese a una célula redoda. Todos los glóbulos rojos de una persona positiva son así.<br />
Cuando una madre es RH- en su cuerpo no existe esa molécula.  El problema se plantea cuando el padre RH+ da en herencia ese rasgo a su hijo.<br />
Durante el embarazo la dirección del paso de la sangre es siempre de madre a hijo., pero a partir del último trimestre puede ocurrir excepcionalmente un paso de células sanguíneas del feto a la madre. Esto cocurre de forma mucho más probable durante el parto. También puede ocurrir en el caso de amnniocentesis o cualquier prueba invasiva durante el embarazo.<br />
Qué va a ocurrir en este caso? Glóbulos rojos fetales con la moléccula RH en su superficie van a entrar en la circulación materna. Como para la madre es una sustancia desconocida, su sistema inmune lo va a identificar como algo extraño, como un &#8220;enemigo&#8221;, y va a fabricar defensas (inmunoglogulinas) contra eso pocos glóbulos rojos RH+ que han entrado en su circulación, destruyéndolos. El problema es que, al igual que ocurre con las defensas generadas frente a muchas enfermedades, las inmunoglobulinas antiRH se van a quedar de forma permanente en el sistema inmune de la mujer.<br />
Así, si no ponemos remedio con una vacuna (luego explico cómo funciona), en el siguiente embarazo, en la sangre que pasa de la madre al feto, pasarán también las inmunoglobulinas anti Rh.  Cada antiRH se unirá a un glóbulo rojo RH+ del feto y lo destruirá. Si en la sangre matena la carga de antiRH es muy alta puede producir una destrucción masiva de los glóbulos rojos fetales, causándole una severísima anemia al feto desde momentos relativamente precoces del embarazo, aumentando mucho la mortalidad tanto intraútero como neonatal. Como consecuencia de la rotura masiva de glóbulos rojos, y de las reacciones que esto desencadena, los fetos se llenan de líquido, se hinchan mucho, dando lugar a un cuadro que se llama &#8220;hidrops fetal&#8221;, que es señal de una afectación severa.<br />
Pero afortunadamente esta situación catastrófica se puede prevenir con la administración de una vacuna antiRH. Con ella vamos a introducir antiRH en la madre desde el primer embarazo, para que cuando pasen moléculas RH+ del feto sean estas antiRHexternas las que lo destruyan, porque así no darán tiempo al sistema inmune de la madre a fabricar sus propias antiRH que quedarían ya como memoria permanente para los siguientes embarazos. Por el contrario las antiRH de la vacuna desaparecerán completamente de la circulación materna en unos tres meses.<br />
Para tranquilidad de las madres RH-: La vacuna siempre funciona. y si se administra correctamente, la incompatibilidad RH  ha dejado de ser un riesgo </p>
]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>&#8220;Reducción fetal&#8221;</title>
		<link>http://www.nacentia.com/blog/?p=457</link>
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		<pubDate>Thu, 22 Mar 2012 10:01:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Regina Cárdenas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Embarazo]]></category>
		<category><![CDATA[Parto]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy quiero contaros la historia de un embarazo que tuve la suerte de acompañar el año pasado: Empiezo por el final adelantando que Carla y Julio son los felices padres de Laura, María y Andrea tres trillizas preciosas y sanas &#8230; <a href="http://www.nacentia.com/blog/?p=457">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy quiero contaros la historia de un embarazo que tuve<br />
la suerte de acompañar el año pasado: Empiezo por el final adelantando que<br />
Carla y Julio son los felices padres de Laura, María y Andrea tres trillizas<br />
preciosas y sanas que ya comienzan a andar. María y Andrea son un poco más<br />
chiquititas, e idénticas como gotas de agua. De hecho yo nunca he conseguido<br />
diferenciarlas, aunque para sus padres está clarísimo cual es cual. </font></p>
<p><font size="3" face="Times New Roman"></p>
<p></font></p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt;" class="MsoNoSpacing"><font size="3" face="Calibri">Contado ya<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>el<br />
final feliz vuelvo a los comienzos. Carla y julio llevaban años intentando<br />
tener hijos, y en varios estudios les confirmaron que ambos tenían problemas<br />
que hacían imposible un embarazo espontáneo, así que fueron a una clínica de<br />
fertilidad donde les realizaron varios tratamientos de fertilización in vitro<br />
(FIV) hasta que por fin a la tercera pudieron ver las dos rayitas que señalan<br />
el positivo en el test de embarazo. Podéis imaginar la alegría después de tanto<br />
tiempo deseando ser padres. En la primera eco que les hacen ya les anuncian que<br />
hay dos pequeños saquitos, señal de que si hay suerte serán gemelos. Otra vez<br />
gran alegría, de los padres, del médico, de todo el personal de la cínica de<br />
fertilidad que les felicita y bromea con ellos sobre cómo va a cambiarles la<br />
vida. A los diez días vuelven a hacer otra eco, y entonces ven con preocupación<br />
que el médico, antes alegre, ahora tuerce el gesto y les comenta que hay un<br />
problema serio. Les enseña la pantalla del ecógrafo en la que se ven, dentro de<br />
útero dos saquitos. En el primero un pequeño embrión cuyo corazón late con<br />
fuerza, y en el segundo no uno, sino ¡Dos! pequeños embriones cuyos corazones<br />
laten igualmente con fuerza. Pero ¿Cuál es el problema? ¿Cuál es la mala<br />
noticia? preguntan los padres conmocionados por un hallazgo que sólo pueden<br />
considerara un regalo.</font></p>
<p><font size="3" face="Times New Roman"></p>
<p></font></p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt;" class="MsoNoSpacing"><font size="3" face="Calibri">El médico les comienza a hablar del altísimo riesgo de<br />
malformaciones, gran prematuridad, pérdida de todos los fetos, del riesgo para<br />
la salud e incluso la vida de la madre… y concluye con una tremenda sentencia:</font></p>
<p><font size="3" face="Times New Roman"></p>
<p></font></p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt;" class="MsoNoSpacing"><font size="3" face="Calibri">- “La naturaleza es sabia, y probablemente no dejará que<br />
crezcan los tres, pero si no es así tendremos que actuar nosotros y hacer una<br />
“reducción fetal” la próxima semana” </font></p>
<p><font size="3" face="Times New Roman"></p>
<p></font></p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt;" class="MsoNoSpacing"><font size="3" face="Calibri">- Una Qué?????</font></p>
<p><font size="3" face="Times New Roman"></p>
<p></font></p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt;" class="MsoNoSpacing"><font size="3" face="Calibri">-“Reducción fetal” dice el serio médico.</font></p>
<p><font size="3" face="Times New Roman"></p>
<p></font></p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt;" class="MsoNoSpacing"><font size="3" face="Calibri">-Y nos puede explicar un poco más claro qué es eso?</font></p>
<p><font size="3" face="Times New Roman"></p>
<p></font></p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt;" class="MsoNoSpacing"><font size="3" face="Calibri">-Pues parar el crecimiento de uno de los embriones que<br />
comparten bolsa para que los otros dos tengan más posibilidades de seguir<br />
adelante sin problemas. Pero no os preocupéis, que es el protocolo habitual.</font></p>
<p><font size="3" face="Times New Roman"></p>
<p></font></p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt;" class="MsoNoSpacing"><font size="3" face="Calibri">-Parar el crecimiento significa matar ¿No? </font></p>
<p><font size="3" face="Times New Roman"></p>
<p></font></p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt;" class="MsoNoSpacing"><font size="3" face="Calibri">-Hombre, según se mire… La “reducción” es lo que hacemos<br />
habitualmente, y es por el bien de la madre y de los niños.</font></p>
<p><font size="3" face="Times New Roman"></p>
<p></font></p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt;" class="MsoNoSpacing"><?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p><font size="3" face="Calibri">&nbsp;</font></o:p></p>
<p><font size="3" face="Times New Roman"></p>
<p></font></p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt;" class="MsoNoSpacing"><font size="3" face="Calibri">Si<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>Carla y Julio<br />
no se hubieran negado, la semana siguiente el médico habría metido una aguja a<br />
través del útero hasta llegar al corazón de María o de Andrea (La que estuviese<br />
más a mano) habría perforado el corazón y habría inyectado cloruro potásico<br />
hasta que se parara.</font></p>
<p><font size="3" face="Times New Roman"></p>
<p></font></p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt;" class="MsoNoSpacing"><o:p><font size="3" face="Calibri">&nbsp;</font></o:p></p>
<p><font size="3" face="Times New Roman"></p>
<p></font></p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt;" class="MsoNoSpacing"><font size="3" face="Calibri">El embarazo no fue fácil, pero fue feliz. Sabíamos que<br />
muchas cosas podrían salir mal, y algunas se complicaron bastante.<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>Laura, María y Andrea nacieron en la semana<br />
34 del embarazo, y ahora ríen, lloran, comen, duermen y juegan las tres juntas.<br />
Algún día, cuando reúnan el valor suficiente, julio y Carla quieren ir con ellas al médico de la clínica de fertilidad, para preguntarle a cuál de ellas habría “reducido”.</font></font></p>
<p><font size="3" face="Times New Roman"></p>
<p></font></p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt;" class="MsoNoSpacing"><span style="mso-spacerun: yes;"><font size="3" face="Calibri">&nbsp;</font></span></p>
<p><font size="3" face="Times New Roman"></p>
<p></font></p>
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		<title>Nuestro cuerpo se adapta al embarazo (3)</title>
		<link>http://www.nacentia.com/blog/?p=446</link>
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		<pubDate>Tue, 13 Mar 2012 06:06:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Regina Cárdenas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Embarazo]]></category>
		<category><![CDATA[Parto]]></category>

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		<description><![CDATA[Los cambios en la elasticidad a todos los niveles del cuerpo son unas de las transformaciones más llamativas que ocurren durante el embarazo. También es una de las más importantes de cara al parto. Hay varias enzimas, hormonas y mediadores &#8230; <a href="http://www.nacentia.com/blog/?p=446">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los cambios en la elasticidad a todos los niveles del cuerpo son unas de las transformaciones más llamativas que ocurren durante el embarazo. También es una de las más importantes de cara al parto.<br />
Hay varias enzimas, hormonas y mediadores implicados en este proceso, pero la más importante es la Relaxina. Como su nombre hace suponer, esta hormona aumenta la capacidad de distensión de los tejidos. Desde la semana 12 del embarazo comienza a elevarse, y lo hace progresivamente. Sus efectos pueden percibirse a niveles muy distintos. Por ejemplo, las mujeres que hacen habitualmente yoga descubren que según progresa el embarazo son capaces de conseguir posturas que antes le eran imposibles, podemos sentarnos o cruzar las piernas de forma que antes no podíamos hacer. Incluso se ha comprobado que, según avanzan los meses, la capacidad de abrir la boca es cada vez mayor (claro está,cuestión de milímetros). A parte de estas cuestiones anecdóticas, la relaxina va a actuar sobre la piel y los músculos del abdomen, permitiendo la gran distensión que van a alcanzar en relativamente poco tiempo. También permite el enorme aumento de volumen del útero y la elongación de todos los ligamentos que le unen a las paredes de la pelvis (que van a pasar de medir unos 5 cm antes del embarazo a más de 30 al final)<br />
En los días previos al desencadenamiento del parto la producción relaxina va a experimentar un pico muy grande. Esto va a tener muchos efectos, sobre todo en la pelvis y en el cuello del útero<br />
En la pelvis va a aumentar la movilidad de las articulaciones, lo que va a permitir un sensible aumento de sus dimensiones. De esta manera, pelvis que al principio parecían demasiado pequeñas para permitir el paso de la cabeza, por el efecto de esta hormona terminan agrandando sus diámetros y permitiendo la salida del bebé.<br />
También hay un importante efecto sobre el cuello del útero, que en origen es un cilindro rígido de músculo de unos 4 cm de longitud, que va a permitir que se borre completamente y se dilate sin demasiada dificultad.<br />
Estos impresionantes mecanismos de adaptación mediados por la relaxina hay que tenerlos muy en cuenta. Hablamos muchas veces de cómo la inducción del parto aumenta mucho la posibilidad de terminar en una cesárea. Pues en esto está una de las principales causas. Si provocamos el parto antes de el gran pico de secreción de relaxina, la pélvis no tendrá la misma capacidad de movimiento ni  de aumentar su espacio, el cuello del útero dilatará con dificultad, y en muchas ocasiones no logrará hacerlo. Por eso es habitual escuchar historias de mujeres a las que les indujeron sin criterio el parto que acabaron en cesárea porque no dilataban o porque la cabeza no bajaba. Sin embargo si en el siguiente embarazo el parto se desencadena espontáneamente dilatan sin dificultad y son capaces de parir sin complicación bebés incluso más grandes.<br />
La conclusión es la de casi siempre: Confiemos en nuestro cuerpo, y respetemos sus tiempos.</p>
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		<title>Nuestro cuerpo se adapta al embarazo (2)</title>
		<link>http://www.nacentia.com/blog/?p=441</link>
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		<pubDate>Wed, 07 Mar 2012 06:24:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Regina Cárdenas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Embarazo]]></category>

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		<description><![CDATA[Seguimos hablando de la forma en la que nuestro cuerpo se adapta a la llegada de la nueva vida, a su crecimiento y a su nacimiento: En casi todas las embarazadas, a partir del tercer o cuarto mes aparece una &#8230; <a href="http://www.nacentia.com/blog/?p=441">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Seguimos hablando de la forma en la que nuestro cuerpo se adapta a la llegada de la nueva vida, a su crecimiento y a su nacimiento:<br />
En casi todas las embarazadas, a partir del tercer o cuarto mes aparece una forma de insomnio muy característica: Nos entra sueño pronto, nos dormimos con facilidad, pero a las 3 o 4 de la madrugada nos despertamos, completamente despejadas y ya no conseguimos volver a dormir hasta las 6 o 7 (hora en la que la que trabaja tiene ya que levantarse) Este es el insomnio &#8220;fisiológico&#8221; del embarazo., y no es más que un cambio en nuestro ritmo biológico habitual para prepararnos al patrón de sueño que tendremos durante la lactancia: a despertarnos en la noche, tantas veces como sea preciso, para amamantar, cambiar pañales, esperar a que salgan los gases, cambiar el pijama manchado&#8230; y todo esto en plena madrugada, tan despejadas como si fuese el mediodía.<br />
Desde el comienzo del embarazo también va a cambiar nuestra &#8220;alerta&#8221; ante los ruidos. Nos van a despertar con mucha más facilidad, sobre todo aquellos que tienen una intensidad y frecuencia similares a los del llanto de un bebé. De hecho es habitual que la madre escuche el llanto de su hijo desde el primer instante, mientras el padre de la criatura sigue durmiendo plácidamente sin notarlo.<br />
Pero este cambio en el reloj biológico del sueño no ocurre sólo por la noche: Durante los primeros meses de vida del bebé, en los que éste demanda el pecho igual a todas horas, nuestro cuerpo nos invita a estar despejadas mientras el niño se alimenta, y a dormir mientras él duerme, que es exactamente lo que hacen las todas las hembras mamíferas mientras amamantan. El problema es que habitualmente no hacemos caso a esta invitación de nuestro cuerpo y enlazamos una noche en blanco de lactancia-llanto-caquita-gases-llanto-lactancia&#8230;. con un día de &#8220;superwoman&#8221; en el que todo tiene que estar organizado, ordenado y limpio, nosecuantas abdominales y nosecuantos kejel para volver a estar estupendas, cuando no la rápida incorporación de las autónomas al trabajo.<br />
Como siempre: deberíamos escuchar más a nuestro cuerpo y fiarnos más de las sensaciones que nos transmite, porque los excesos al final siempre nos pasan factura.</p>
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		<title>Nuestro cuerpo se adapta al embarazo (1)</title>
		<link>http://www.nacentia.com/blog/?p=434</link>
		<comments>http://www.nacentia.com/blog/?p=434#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 27 Feb 2012 19:29:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Regina Cárdenas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Embarazo]]></category>

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		<description><![CDATA[Los mecanismos por los que nuestro cuerpo se adapta al embarazo para recibir el milagro de la vida que surge en nosotras y permitir su desarrollo son impresionantes. Durante los próximos días intentaré explicar algunos de ellos. ¿Cómo se transforma &#8230; <a href="http://www.nacentia.com/blog/?p=434">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los mecanismos por los que nuestro cuerpo se adapta al embarazo para recibir el milagro de la vida que surge en nosotras y permitir su desarrollo son impresionantes. Durante los próximos días intentaré explicar algunos de ellos.</p>
<p>¿Cómo se transforma nuestro cuerpo para permitir la alimentación del feto?</p>
<p>El hambre es la sensación con la que nuestro cerebro traduce la necesidad de hidratos de carbono, de proteínas o de grasas, y comemos tantas veces como necesitamos y durante el tiempo preciso (Bueno, por lo general algo mas, pero eso es otra historia). Una vez que el alimento es digerido en el estómago pasa a la circulación sanguínea. En la sangre ni la glucosa, ni las grasas, ni las proteínas tienen ninguna función, por eso rápidamente y por distintos mecanismos entran en el hígado para su metabolismo.</p>
<p>Pero el bebé necesita un aporte grande y continuo de alimento para permitir su crecimiento y maduración, y los nutrientes esenciales que le llegan a través de la placenta son sólo aquellos que permanecen circulando en la sangre.</p>
<p>Por eso en la mujer embarazada tienen lugar una serie de procesos que van a aumentar el tiempo en el que los nutrientes esenciales circulan por la sangre. El ejemplo más significativo, y el que más trascendencia tiene es el de la glucosa.</p>
<p>En condiciones normales la glucosa circula por la sangre solamente unos cuantos minutos, y rápidamente la insulina hace que entre en el hígado, donde se transforma en energía o se acumula en forma de grasa. Pero el feto necesita un aporte de glucosa mucho más prolongado que esos pocos minutos, por lo que durante el embarazo se produce lo que llamamos “resistencia a la acción de la insulina”</p>
<p>Esto es: la insulina va a tardar mucho más tiempo en poder introducir la glucosa en el hígado, por lo que circulará mucho más tiempo (Casi una hora) en la sangre, y durante todo este tiempo estará disponible para cubrir las necesidades del bebé.</p>
<p>En algunas mujeres la resistencia a la acción de la insulina es demasiado grande, y esto hace que la glucosa circule por la sangre más tiempo del necesario, y por tanto el aporte al niño también es mayor de lo que necesita. Esta alteración es la que va a producir la diabetes gestacional, de la que escribiré más detenidamente en otro momento.</p>
<p>Con el metabolismo de las grasas también hay cambios importantes en el embarazo. El feto necesita un enorme aporte de ácidos grasos para su correcto desarrollo (el sistema nervioso, por ejemplo, es fundamentalmente graso). Como la única manera en la que las grasas pueden circular en la sangre durante un periodo prolongado es en forma de colesterol, el hígado de la madre moviliza sus reservas y las saca a la circulación convertidas en colesterol. Por eso estos niveles aparecen tan aumentados en la analítica. Pero en este caso, como es obvio, no es un problema, sino todo lo contrario, y no implica en absoluto la necesidad de cambiar la alimentación. Después del parto los niveles de colesterol volverán rápidamente a la normalidad.</p>
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