Hay una cosa que preocupa a todas las embarazadas: Las contracciones que aparecen desde fases muy tempranas de la gestación. Habitualmente se consideran como un signo de alarma, y cuando son muchas enseguida se sospecha una amenaza de parto prematuro, lo que va a implicar reposo y en no pocos casos ingreso hospitalario y tratamiento.
Pero ¿son así las cosas? ¿Tantas mujeres tienen una amenaza de parto prematuro?
El útero es el órgano protagonista del embarazo, y tiene dos funciones fundamentales, y a la vez opuestas: la primera es mantener al feto protegido y seguro para que pueda desarrollarse correctamente, y la segunda es empujarle hacia el exterior en el momento del parto.
Y para esas dos funciones tan distintas el útero sólo puede hacer una cosa: contraerse.
Cuando las contracciones tienen como finalidad proteger al feto todas las fibras del útero se contraen de forma suave y simultánea, como haríamos si intentásemos proteger algo delicado con nuestras dos manos. Cualquier cosa que el cerebro interprete como preocupante o incómoda (el cansancio, un problema personal, fiebre, cualquier enfermedad, un golpe…) va a hacer que envíe una señal al útero para que se “refuerce” y proteja al bebé de una forma especial. Esas contracciones no suponen riego de parto prematuro, por abundantes que sean.
Pero cuando comienza el proceso de parto las contracciones son muy diferentes. Las fibras se contraen de arriba hacia abajo, como haríamos para vaciar un tubo de pasta de dientes. Esas contracciones van a borrar poco a poco el cuello del útero, y si no ponemos medidas terminará ocurriendo el parto.
¿Como diferenciar las dos situaciones?
La norma básica y de sentido común en el embarazo es: ante cualquier duda consultar.
La forma más segura de descartar una amenaza de parto prematuro es medir el cuello del útero con ecografía vaginal. Si las contracciones no lo han acortado no hay riesgo de parto.
Las contracciones de parto por lo general se peciben como un dolor similar al de la regla, que aparece a la vez que la tripa se pone dura y que dura unos 45 segundos. Después de un intervalo de descanso vuelve a producirse hasta alcanzar una cadencia de 1 contracción cada 5 minutos, de forma regular y mantenida, que es cuando podemos considerar que el parto ha comenzado.
La contracciones de “protección”, por el contrario, se perciben como una sensación de dureza o tensión, mantenida mucho rato, que no se asocia a dolor.
Ante las primeras , si ocurren demasiado pronto, es necesario el reposo y en algunos casos, y según la gravedad de la amenaza de parto prematuro, también el ingreso hospitalario para tratamiento. Pero ante las segundas, las de protección, simplemente debemos escuchar a nuestro cuerpo, que nos hace una llamada a descansar más, a quitarnos preocupaciones o a tomarnos un paracetamol para el dolor de cabeza, según sea el caso.




